lunes, 11 de junio de 2012

►HOMBRE Y MUJER NOS CREÓ


Creados a la vez, el uno para el otro

Dios no creó al hombre solo: desde el

principio los creó hombre y mujer (Gn 1,27).

Son el uno "ayuda" para el otro, iguales

como personas y complementarios en cuanto

masculino y femenino




El hombre como la mujer tienen formas muy diferentes de reaccionar, de captar la verdad, y de vivir la fe

Vemos, como de repente, se producen problemas entre un matrimonio, que podían haberse evitado, sí estuviésemos conscientes de las diferencias que existen en la manera de pensar y actuar del hombre y la mujer. Estas diferencias no deben de asustarnos, sino, todo lo contrario, pues en ellas radica la manera de complementarnos el hombre y la mujer.

El hombre y la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios, lo cual nos da una misma dignidad. Es decir, somos personas con igual dignidad, ni uno, ni otro es superior como ser humano.

Dios nos creó diferentes, en cuanto a los rasgos propios, pero de tal manera que nos complementemos. En ello se encuentra la belleza de la relación entre el hombre y la mujer.

De hecho, el hombre como la mujer tienen formas muy diferentes de reaccionar, de captar la verdad, de vivir la fe ... y si analizamos esto, podremos entender reacciones de nuestra pareja que a simple vista no las podamos comprender.

Vamos a reflexionar sobre estas diferencias

Elementos generales:

Características masculinas
Actividad 
Deseo de dominar
Exigir derechos
Deseo de dirigir, de conducir
Impaciencia, precaución 
Deseo de cambiar las cosas

Características femeninas
Pasividad
Sometimiento
Bondad
Perseverancia
Precavida
Deseo de conservar la tradición


Elementos fisiológicos
Características masculinas
El hombre está hecho para producir vida, 
Para crearla, recogerla y hacerla germinar
Y perfeccionarla.

Características femeninas
La mujer está hecha para conservarla,para sembrarla.


Elementos sensitivos
Característica masculinas
Apasionamiento 
Deseo de amar y cortejar 
Espíritu de aventura 
Capta lo general, lo grande, lo lejano. El hombre prefiere lo razonable. 
El peligro lo excita.

Característica femeninas
Afectividad
Deseo de ser amada y cortejada
Castidad, fidelidad. 
Capta lo particular, los detalle, lo pequeño.
La mujer prefiere lo verdadero, lo bello, lo bueno. 
El peligro la desconcierta.


Elementos Intelectuales
Característica masculinas
Piensa con lógica
Mira al futuro 
Se interesa por las cosas 
Vive de ideas y planes 

Características femeninas
Actúa con la lógica del corazón, del sentimiento.
Mira, preferentemente al presente, al pasado.
Se interesa por las personas, comprende y se compadece.
Vive de experiencias.


Elementos volitivos (de la voluntad)
Características masculinas
La voluntad del hombre tiende a su objetivo 
El hombre se convence con razones. 
Obra más conforme a la realidad de los hechos. 
El hombre teme al sufrimiento. 

Características femeninas
La voluntad de la mujer se influencia 
por lo personal.
La mujer se convence llegándole al corazón. 
Obra más movida por compasión y misericordia.
La mujer enfrenta con mayor resistencia el sufrimiento.


Elementos religiosos
Características masculinas 
El hombre trata de conocer a Dios
El hombre ora con la cabeza. 
Cuando se convence del ideal religioso y de su seguimiento, se entrega totalmente. 

Características femeninas
La mujer trata de sentir a Dios
La mujer ora con el corazón
Vive en torno al ideal religioso,pero se fija más en las circunstancias que la rodean que en el mismo ideal.
En resumen, el objetivo de comentar todas estas características que distinguen a los hombres de las mujeres, es darnos cuenta, que a pesar de ser diferentes, uno necesita del otro y viceversa, y el ser diferentes hacen que su relación se enriquezca. A pesar de las diferencias físicas y emocionales, no olvidemos que Dios creó al hombre y a la mujer con igualdad de dignidad como personas.

En la Biblia, en el antiguo testamento, el Génesis dice:
"No es bueno que el hombre esté sólo, dijo Dios, hagámosle una compañera... 
y de su misma costilla formó a la mujer, la presentó al hombre, quién exclamó : 
ésta sí que es hueso de mis huesos, carne de mi carne".

Descubrirnos mutuamente como diferentes y complementarios es sabiduría humana y cristiana. Dios nos hizo compañeros del camino, para ayudarnos, acompañarnos y complementarnos.

Aplicaciones en la vida diaria:

Para vivir acertadamente nuestra diferencia y complementariedad entre hombre y mujer:
Primero, hay que aceptar realmente que hemos sido creados diferentes por Dios; 
Segundo, respetar la dignidad de la otra persona y sus valores propios 
Tercero; descubrir y apreciar lo que nos une y nos complementa.


►ORACIÓN POR LA VIDA





OH María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o
de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida. Amén

Juan Pablo II

sábado, 9 de junio de 2012

LA EDUCACION DE LOS HIJOS COMO TAREA





Si la razón por la empiezas a leer el artículo es la necesidad de disponer un amplio catálogo de recetas que solucionen las dificultades que tienes en tu familia (de respeto, rendimiento académico, lealtad, etc.), te adelanto que no encontrarás la solución a tu problema, y digo problema porque indica que la situación es tan desesperada que buscas la solución donde no está.

Para centrar la cuestión, es bueno situarse en el punto de partida adecuado, que es preguntarse qué significa educar . La respuesta es simple y animante, conseguir que los hijos sean felices, es decir libres, no atados a pasiones y defectos, y que sepan elegir bien, que no siempre coincide con lo satisfactorio.

Por otra parte hay que recordar que la paternidad es una tarea, una vocación y por lo tanto no es sólo una situación. Como consecuencia hay una responsabilidad y unas funciones que ejercitar.

En esa tarea de educar en lo bueno, se necesita una formación continua por parte de los padres, pues las influencias externas a la familia no aportan ideales que ayuden la labor. La coherencia es el otro elemento necesario por la ejemplaridad y sobre todo porque aporta un estilo de vida que forma en el terreno de los hábitos.

Una educación eficaz necesita asentarse en la libertad y el respeto a cada persona. Lo impuesto se acata pero acaba por no vivirse cuando desaparece la presión. Es la mejor defensa frente a las influencias externas que tratan de manipular.

El amor profundo, es una de las señas más fuertes de la familia, que se da de forma muy natural, pero que también se construye ya que el egoísmo personal es uno de los enemigos más directos.

El conocimiento de los hijos exige tiempo, interés y confianza mutua. Esto permite anticiparse a los problemas pero también demanda roce, comprensión, respeto y paciencia.

La autoridad está asentada en la unidad de los padres y es un aspecto que se gana ejerciéndola en lo sencillo. Se tiene o no se tiene, pero no se impone. Aprender a obedecer también es un hábito que hay que desarrollar. La prudencia nos indica lo que hay que corregir de inmediato y lo que hay que dejar para otro momento.

Para terminar, el conocimiento de los hijos nos indica lo que es más oportuno en los momentos de crisis.

LAS PRESIONES SOCIALES SOBRE EL BINOMIO SEXO Y AMOR



  La felicidad del hombre radica en el ser capaz de olvidarse de uno mismo para vivir por los demás. El amor verdadero, como muy bien se expresa en la película “La princesa prometida” es entrega, es vivir para el otro. El sexo es exactamente lo mismo.

          Actualmente la presión social que se ejerce sobre el sexo es que vale todo. Se ha trivializado de tal manera el acto sexual que tal y como lo presentan pierde todo su encanto. Hay que introducirlo de manera positiva sin dejar de lado los aspectos biológicos.

          Basta pararse a pensar un poco sobre lo que la televisión, la moda y las revistas predican sobre el amor y el sexo para ponerse a temblar. Y con esto ¿qué influencias reciben los adolescentes para tener sexo?. Y ¿qué razones pueden tener para mantenerse vírgenes hasta el matrimonio?. Está claro que en las jergas modernas el que elige esta última opción podría parecer un “pringadete”.

          Es importante hablar desde que son pequeños y pequeñas del modelo de corresponsabilidad entre mujeres y hombres, haciéndoles ver desde el principio que son muy importantes en el futuro y en el presente compartir las tareas de educación y crianza de los hijos. Por eso también en la adolescencia, etapa en la que sólo se piensa en el aspecto corporal de la sexualidad hay que introducir otros temas (con los y las adolescentes) sobre la comunicación entre los dos sexos y la psicología diferencial. La manera en que el hombre  y la mujer quieren ser queridos, que es muy diferente.

CONOCIMIENTO Y LIBERTAD PARA DECIDIR

          Hoy en día los adolescentes deben ser capaces de tomar sus propias decisiones. Estas decisiones deben ser sopesadas y valoradas por ellos mismos pero han de estar informados y si dejamos que sean los medios de comunicación los que les formen en este sentido ya sabemos dónde están las metas. Se puede presentar un modelo positivo sobre la futura conciliación entre familia y trabajo, que lleva a que sean temas que se hablen ya con los chicos y chicas con las que están saliendo. Lo que no se exige antes no se inventa más tarde. Es el típico error de que “luego le cambiaré”. Hay que elegir bien desde el principio.

Conocimiento:

          1-Distinguir entre deseo y necesidad: lo que no se conoce atrae más. Está claro que el deseo sexual es más grande que la necesidad aunque nos quieran hacer creer otra cosa.

          2-Se parte de la base de que el sexo es algo bueno pero con un orden como todo en la vida.

          3-El hombre y la mujer no somos iguales biológica y psíquicamente aunque tengamos los mismos derechos, asunto que nos daría para escribir otro artículo. Pero la manera de vivir el sexo es totalmente diferente. Hoy en día con la idea de la igualdad mal entendida se presenta a una mujer libre sexualmente que puede hacer lo que le dé la gana. Y es verdad que antes los hombres desenfrenados eran unos machotes y las mujeres desenfrenadas unas fulanas. Todavía nos quedan resquicios de aquello y no podemos olvidar que en ambos casos es lo mismo. Pero cada sexo mantiene su rol y  “el hombre tiende a usar el amor que no comprende para obtener sexo. La mujer tiende a usar el sexo, que no comprende, para obtener el amor que tanto anhela”. Es crucial informarse sobre la psicología diferencial entre mujeres y hombres.

          4-El acto sexual es un acto de entrega. También ayuda conocer los distintos modos de vivir la sexualidad de hombres y mujeres. El sexo es también una fuente de placer y eso no es negativo pero para que sea así es muy importante vivirlo en el momento  oportuno y con la madurez suficiente para hacer un plan estable de formar una familia.

          5- La autonomía de la persona exige ser verdaderamente libre para tomar mis decisiones y no el hacerlo presionada por el grupo o buscando ser admirada o ser la más “adelantada” o “atrevida” en los temas sexuales.

Decisión:

          Yo decido con mi voluntad lo que quiero hacer en mi vida y las metas que me voy a poner. Las tengo que tener de antemano para que no nos pillen de improviso.

          1-Hoy en día muchos eligen tirarse a todo lo que se mueve. Esto se da en el ambiente  y hay gente que sale a “pillar”. De hecho todos los que no opinan así se consideran unos carcas. Las consecuencias de esto están claras:

          · -Nadie quiere algo tan usado y en lo que desconfiar.

          · -En el futuro nada le satisfacerá sexualmente porque ya lo ha probado todo de forma desordenada.

          · -Riesgo de embarazos o abortos con sus desastres psicológicos o vitales.

          2-Otros eligen no tener sexo hasta el matrimonio. Pero esta elección debe tener unos buenos pilares:

          · -Si no sales con nadie es más fácil.

          · -Si sales con alguien hay que tener en cuenta que si una se debilita el otro debe fortalecerse. Hay que dejar claras las cosas desde el principio y el ser respetado en lo que uno ha decidido libremente será una muestra de amor o una demostración de que no existe ese amor por falta de respeto. Es un buen momento para saber si ese va a ser el hombre o la mujer de mi vida o no.

Peligros:

          A- ¿Hasta dónde puedo llegar?: Está claro que lo que empieza es difícil de parar y con esa cortapisa cada uno debe ponerse su propio límite.

          B- Drogas y alcohol: las personas bajo los efectos de estas sustancias no son ellas mismas y puede que no nos permitan vivir las decisiones que se han tomado de antemano libremente.

          C- Ropa: la manera de vestir dice mucho de uno mismo y la elegancia nos lleva a ser discretos y a no ir pidiendo guerra y saber guardar la propia intimidad.

          D- Actividades: planear actividades que reflejen el mutuo respeto y ayuden a desarrollar amistades profundas y verdaderas.

          Y con todo esto, padres y educadores tenemos un gran reto el de recuperar, a pesar de las presiones sociales, el ideal del amor verdadero.

PADRES ¡NO CLAUDIQUÉIS EN LA EDUCACIÓN SEXUAL DE VUESTROS HIJOS!




Nadie duda, y los padres somos conscientes de ello, que la sexualidad es una parte muy importante de la vida del ser humano que no podemos ignorar. De ahí que los padres debemos poner todos los medios a nuestro alcance para encontrar, y poner en práctica, el autentico y más adecuado programa de educación sexual.

¡MANOS A LA OBRA YA!

          En los últimos años, la preocupación de los padres, abrumados por las innumerables publicaciones de educación sexual que reducen todo al puro placer, ha ido en aumento.

          Necesitamos un programa de educación claro, verdadero y completo; gradual y equilibrado. Con una visión de la sexualidad integral e integradora, conforme a los principios antropológicos fundamentales de la naturaleza y la dignidad de la persona humana.

          Un programa que enriquezca las facultades del hombre –inteligencia y voluntad–, y que nos capacite en el desarrollo libre, razonado e integral de nuestra personalidad al servicio de una sexualidad sana y responsable.

          Dicho esto, y bajo el amparo no solo de la legislación española, sino también de la jurisprudencia europea, los padres no debemos claudicar de nuestras libertades y derechos avalados por la Constitución, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta Europea de los Derechos del Niño.

          Hablamos de un derecho pero también de una responsabilidad que son prioritarios intransferibles, innegociables, indelegables e insustituibles. Por lo tanto, los padres tenemos la obligación de ejercer nuestro derecho y nuestra responsabilidad en la educación de la sexualidad: Son las manos infinitamente cuidadosas de los padres, y no ningunas otras, por sabias que sean, las que tienen la máxima eficacia para llevar a cabo la iniciación sexual (Dr. Marañón).

          A pesar de que muchos padres se sientan confusos ante esta responsabilidad, no pueden dudar de su privilegiada capacidad de amar, conocer y comprender las necesidades en el desarrollo armónico y equilibrado de sus hijos, incluida, la dimensión humana de la sexualidad. En efecto, los padres, movidos por el amor, el cariño y la comprensión por cada uno de sus hijos, son los protagonistas principales, irreemplazables, necesarios y los más adecuados protagonistas en su educación integral.

“ESTAMOS EN FAMILIA…”

          La familia es el ámbito natural y más apropiado para el desarrollo de la personalidad, el espacio privilegiado donde, en un ambiente de amor y confianza, pueden plantearse sin traumas los interrogantes sobre la sexualidad. Los primeros años en familia, y la manera en que el niño los interpreta, contribuyen a la formación de actitudes, valores y comportamientos que tienden a persistir durante la vida adulta.

          Es verdad que la familia no es la única fuerza modeladora en la vida de un niño: el colegio, los amigos y las instituciones de enseñanza superior, a lo que podríamos añadir lasnormas y costumbres que profanan el verdadero significado de la sexualidad y que son alentadas por los medios de comunicación como televisión, internet, videos, películas, libros y revistas, también influyen en las actitudes y valores. Pero como acertadamente dijo Mercedes Arzú de Wilson, nada tiene mayor impacto en un niño que su experiencia familiar.

          De ahí la importancia de la libertad de los padres a la hora de elegir un centro educativo acorde a sus convicciones, preferencias morales, religiosas, filosóficas y pedagógicas, como señala el art.14 de la Declaración de Derechos fundamentales de la Unión Europea.

          Padres y profesores deben estar coordinados en el proyecto y finalidad de la tarea educativa. Porque los educadores, llamados a formar personas con su quehacer profesional, pueden articular un programa de formación que ofrezca valores y criterios sólidos de discernimiento para orientar el comportamiento humano responsable en este campo.

EL PAPEL DEL ESTADO

          La dejación de estos derechos y responsabilidades de los padres, por ignorancia, comodidad y, muchas veces, por ingenuidad, deja la puerta abierta a una invasión del Estado en la tarea educativa de nuestros hijos.

          Un asedio, institucional y obligatorio, que pretende secuestrar la conciencia y las actitudes de nuestros hijos, cuestionando las convicciones morales, religiosas, y afectivas de las familias, con un único objetivo: introducir una nueva concepción del hombre y de la dimensión humana de la sexualidad con la que poder manipular las mentes de nuestros hijos e imponer su doctrina.

          Los padres, como primeros y principales educadores de nuestros hijos, no podemos permitir esta usurpación de derechos. Es más, es nuestra responsabilidad encontrar soluciones lo más inmediatas posibles, para recuperar, mediante la educación y el ejemplo, los auténticos valores éticos y morales que ensalcen la dignidad de la persona humana.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

          ¿Cómo hablar con nuestros hijos del arte de un amor auténtico? ¿Cuándo es el momento oportuno para resolver sus inquietudes? ¿En qué objetivos vamos a centrar nuestras propuestas es eficaz: la espera, el respeto del otro, la madurez, el amor verdadero,….? ¿Cómo ayudarles a prevenir todas aquellas situaciones que puedan perjudicar su desarrollo personal?

          En el tema de la educación de la sexualidad, como sucede cuando se aprende a leer, escribir, o incluso a comer, se necesita un cierto entrenamiento gradual e integral. Si no educamos nuestras emociones y sentimientos, nuestros deseos y apetencias; si no educamos nuestra capacidad de amar, nuestro carácter, nuestras miradas o gestos, en una relación de libertad, respeto, autodominio y entrega, estaremos reduciendo nuestro cuerpo y el de los demás, la grandeza de la sexualidad y nuestra capacidad de amar, a un mero trámite en el que los instintos gobiernan nuestro corazón, en lugar de ser al contrario.

          De ahí, la importancia de una educación que ponga las bases del amor humano y verdadero desde el momento que surge la primera chispa que atrae a dos personas, pasando por el sentimiento profundo de satisfacción de estar con el otro (qué bien me siento contigo), hasta llegar al verdadero amor que apunta a descubrir la totalidad del otro y buscar su bienestar, su felicidad y la posibilidad de formar entre ambos un vínculo, una relación muy profunda (siempre te volvería a escoger a ti y solo a ti). En definitiva: una educación en valores que ayude a redescubrir el único camino que nos llevará a la felicidad personal y comunitaria.

          No nos dejemos arrastrar por el pesimismo y la indiferencia. No es tarea fácil y lo sabemos. Pero, si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada peldaño que subimos es un paso más hacia un lugar equivocado (Stephen Covey).

¿CÓMO LO PODEMOS HACER?

          Seamos honestos, claros y veraces en nuestras conversaciones y actitudes. De esta manera, nuestros hijos no solo nos respetarán como autoridad a seguir, sino que confiarán en nuestro consejo sobre sexo, valores y relaciones sanas. Demostrémosles que no se trata de una cuestión tabú, y que pueden acudir a nosotros para consultar sus legítimas dudas.

          Debemos tratar de promover una cultura de la vida y del amor basada en unos valores éticos y morales, que son la razón de ser de la dignidad y el respeto del ser humano y promover, asimismo, el respeto al derecho a la vida y a la integridad moral y física.

          Para ello, los padres debemos buscar tiempo para la educación y el cuidado de nuestros hijos, para que se sientan amados y aceptados en la familia, para charlar, divertirnos, compartir alegrías y penas, cuidarlos y que nos cuiden, ayudarnos, comprendernos…en definitiva, para dar y darse. Las comidas familiares son un buen momento para conversar y conocer en profundidad a nuestros hijos, los cuales han de sentir que son importantes para sus padres.

          Hemos de hablarles de la libertad – compromiso – felicidad - reciprocidad del amor (relación de ida y vuelta), hacerles crecer en responsabilidad y autoestima, fomentar el valor de solidaridad que les obligue a salir de sí y a compartir. Para todo ello es de extrema importancia el ejemplo de los padres; fortaleza, audacia, unidad de vida, coherencia, hacerles atractivo el amor.

          Pongamos especial interés en educar  el maravilloso valor de la amistad. Abrir las puertas de tu casa a los amigos de tus hijos para estudiar, jugar, hacer fiestas,…. Hacer hincapié en las relaciones desinteresadas: no vales por lo que tienes sino por lo que eres.

          No nos olvidemos de incidir en la importancia  de la intimidad y el pudor. Hacerles comprender que hay que evitar extravagancias, vulgaridades y exhibiciones que puedan molestar a los demás.

          Dialogar, dialogar y dialogar. Poner los medios para que sus hijos adolescentes cuenten con ustedes y no con cualquier persona e informarles adecuadamente de las enfermedades de transmisión sexual. Explicarles la diferencia entre amor y emoción, la anticoncepción, las mentiras del sexo seguro, la teoría de género… Enseñarles que para amar hay que conocerse y tratarse.

          Debemos enseñarles cómo y por qué decir  que no. Transmitirles de forma clara el respeto de uno mismo y el autocontrol. Hacerles comprender la verdad y el significado de la sexualidad: hombre y mujer son diferentes y complementarios, el nacimiento de los hijos es un regalo lleno de responsabilidad…

          Tratemos de prevenir los contenidos televisivos perniciosos, enseñándoles a ver unatelevisión de calidad y fomentando un espíritu crítico ante la programación, además de inculcarles un uso moderado de la misma.

          Conviene educar a nuestros hijos en  el buen uso de las nuevas tecnologías(NNTT), que no solo sirven para estar en contacto, para hacer nuevos amigos, para buscar información, escuchar música y en general, para desarrollar su propia cultura, sino para mejorar las relaciones personales, familiares y sociales. Para ello, tenemos la obligación de conocerlas y saber manejarlas. Como dicen por la red, el problema no es la máquina sino el hombre que la usa. Todo depende del tiempo que se dedique y la capacidad crítica que se ejerza a la hora de saber situarlas en su justo lugar.

          Nunca debemos olvidarnos de respetar  su libertad: Debemos encontrar el equilibrio adecuado entre libertad y disciplina estando siempre atentos a ayudarles a corregir ideas y decisiones equivocadas. En cambio, lo que nunca debemos hacer es secundarlos en sus errores, fingir que no los vemos o, peor aún, que los compartimos como si fueran las nuevas fronteras del progreso humano.

          Considero fundamental saber tomarse  la vida con buen humor, no asustarse nunca ante los comentarios y preguntas de nuestros hijos. Saber mantener a cierta distancia los problemas que se nos presentan, máxime cuando estos sean de gran calado, cuidándonos de que no nos atrape en sus redes la tristeza, la desesperación, el miedo e incluso, la depresión.

          El amor no es cosa que se aprenda, ¡y, sin embargo, no hay nada que sea más necesario enseñar! (Juan Pablo II).

Estudios Arvo

sábado, 19 de mayo de 2012

BIENVENIDOS

Buenos días. Nuestro propósito es informarlos a través de este medio y continuar la obra de evangelización a la que hemos sido convocados por gracia de Dios.
Los invitamos a leer y reflexionar a través de la lectura que a continuación compartimos esperando sea de bendición.

¿Respetan nuestros hijos a los Profesores?


A1 hacer una encuesta entre adolescentes sobre "¿Qué entienden por tener respeto a los profesores?", las respuestas más frecuentes son: "Reconocer que el profesor es un adulto", "Saber que no es igual a ti", "Que le tienes que hablar de usted", "Entender que en el colegio cada uno tiene un rol diferente", "Prestar atención cuando explican la materia y cuando te hablan", etc., etc. Pero, ¿quién les enseña a respetar a sus profesores?

Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado o incluso pegado a sus profesores. Antes esto era impensable puesto que, aunque no aguantaran al profesor, sí tenían un respeto hacia él. Pero el problema no radica exclusivamente en los colegios, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa.

El respeto se educa en casa

El primer lugar donde los hijos aprenden lo que es el respeto es en los propios hogares. Desde bien pequeños se les debe enseñar a respetar a sus padres: no permitir contestaciones, pedir siempre perdón cuando su comportamiento lo requiera, saber que sus actos negativos tienen como consecuencia un castigo adecuado, etc. Así, deben tratar con respeto a sus hermanos, a los abuelos, a los tíos, a la persona que nos ayude en casa, al conserje del edificio, a la dependienta del supermercado, etc.

Los hijos deben interiorizar desde la infancia que a todas las personas se les debe un respeto por su dignidad como seres humanos, diferente a la autoridad que cada uno emane por el cargo que ocupe dentro de la comunidad. De este modo, al llegar a la adolescencia sabrán tratar con la educación que se merecen aquellos que les rodean, incluidos los profesores.

Ser autoridad y tener autoridad

En este sentido, les inculcaremos que existe una jerarquía de valores en el trato que dispensamos a los demás, diferenciando el modo de comportarnos con un amigo (le tuteamos), con la cajera del supermercado, el policía de tráfico, con el profesor en el aula, el director del colegio o una autoridad del Gobierno. Aunque debemos ser respetuosos con todo el mundo, el cargo que cada persona ocupa dentro de la sociedad le otorga una autoridad diferente que debemos conocer, reconocer y valorar.

En este orden de cosas, en nuestra tarea de apoyar la labor del colegio, los padres nunca debemos hablar mal de los profesores de nuestros hijos. La actitud proteccionista que en ocasiones, quizá de manera inconsciente, tenemos con nuestros hijos, no hace más que convertirlos en seres inseguros y poco objetivos a la hora de afrontar sus responsabilidades. Y al contrario, una buena base educativa en la familia les ayuda a integrarse mejor en la vida escolar: saber autocontrolarse y tener una disciplina en la que el respeto hacia los demás les ayude a ser niños más maduros.

Así, debemos explicar a los hijos que en primer lugar le deben un respeto al profesor por ser autoridad en el aula, independientemente que éste sepa ganársela o no, es decir, que tenga autoridad.

Conceptos de fondo

Los padres debemos desde casa inculcar una serie de ideas base para que nuestros hijos sepan lo que significa el respeto a sus profesores:

1. El respeto es una norma cívica

2. En todo trabajo hay alguien superior a quien por su posición se debe un respeto por cargo. En el estudiante es el profesor.

3. Como ocurre en toda relación social, no toda persona va a ser de tu agrado, es lo que normalmente se dice "me cae bien o mal". Pero ello, no es motivo para faltar al respeto como persona al profesor "que no te cae bien" y tampoco para dejar de lado la asignatura que éste imparte.

4. Como toda persona, el profesor puede equivocarse. A estas edades debe ser el propio alumno quien solucione cualquier discrepancia; eso sí, con la educación y respeto debido.

5. Como padres no debemos manifestar ante nuestro hijo esos fallos que observemos en el profesor. Lo mejor es decir al hijo que es necesario conocer las dos versiones. Por eso, procuraremos hablar con dicho profesor, antes de defender "a capa y espada" a nuestro hijo. E incluso, aun teniendo razón el hijo, le indicaremos que lo solucione con el profesor.

6. Ante un castigo determinado por un profesor, estemos de acuerdo o no con él, nuestro hijo debe cumplirlo, siempre que no atente contra su dignidad.

7. Esto se extiende a cualquier determinación normativa de carácter colegial. Se debe aceptar las normativas existentes en el colegio de nuestros hijos, siempre que no afecte a principios básicos.

8. A estas edades el ejercicio educativo fundamentalmente debe basarse en la reflexión por parte del hijo, para que interiorice y haga suyo aquello que se le indica. 9. Como reflexión nuestra y de ellos, vale esta cita de Johann Wolfgang von Goethe: "Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce".

10. Nuestro ejemplo siempre es importante. Deben ver que luchamos y nos esforzamos por ser respetuosos con todos: no criticar, respetar las diferentes opiniones, etc.

Castigos adecuados

En casa los hijos tienen que vivir el respeto por los demás y el faltar a éste siempre debe traer consigo una consecuencia negativa para quien lo vulnere. Por supuesto, el castigo debe conocerse de antemano, no se puede sancionar sin previo aviso. Asimismo, esta serie de medidas tienen que ser educativas, pues no se trata de que nuestros hijos se comporten de una determinada manera por temor al castigo exclusivamente, sino que comprendan la razón por la que les exigimos un modo de comportarse.

Una primera acción, que no castigo, es saber pedir perdón a la persona a la que se ha faltado, incluso ante situaciones en las que uno crea que ha sido injustamente tratado. Nos cuesta más pedir perdón que perdonar.

Si en casa saben lo que es el respeto y que no vivirlo conlleva unas consecuencias negativas, no les resultará extraño aplicar este comportamiento en el colegio. Por nuestra parte, en caso de que nuestro hijo sea castigado en el aula debemos apoyar la sanción del colegio e incluso darle una continuidad en casa y, si es posible, ponernos en contacto con el tutor o profesor para acordarlas medidas oportunas.

El castigo siempre debe adecuarse a las circunstancias concretas. Por ejemplo: si falta al respeto ante un amigo, podemos castigarle no acudiendo a determinados planes previstos durante un tiempo; si se produce mientras practica un deporte, podemos acordar con el entrenador que en el próximo partido acudirá pero "chupará" banquillo -si esto no perjudica al equipo-; o si se produce en casa, le podemos negar algunas actividades, de acuerdo con la gravedad de la acción, etc. 

Para pensar …

- Debemos explicar a nuestros hijos que cuando surjan risitas en clase entre los compañeros; no sean ellos los que sigan con este juego. Supone una falta de respeto hacia el profesor, aunque directamente no se estén burlando de éste.

- Un modo de mostrar respeto hacia los profesores es procurar estar en silencio cuando entra en clase y animar a callarse al resto de compañeros.

- No debemos seguir la corriente a los hijos cuando nos hablen de malos modos de algún profesor: Es diferente que, de manera objetiva, podamos reconocer que hay unos profesores más competentes que otros, pero siempre evitando descalificaciones.

- Puede ocurrir que nuestro hijo no encaje con un profesor determinado. Esta circunstancia podemos volverla a nuestro favor, explicando al hijo que es muy bueno aprender en la vida a convivir con personas de caracteres distintos o incompatibles con los nuestros. Hoy será en el colegio y en el futuro en u trabajo profesional.

- Debemos enseñar a nuestros hijos que, aunque perciban que tienen razón ante una actitud injusta de su profesor hacia ellos, por la autoridad que éste tiene dentro del aula no se le debe contestar en público. Más tarde que procuren aclararlo en privado.

- Es aconsejable que examinemos los comentarios acerca de los jefes o compañeros de trabajo. Podemos faltar al respeto, siendo incongruentes entre lo que decimos y hacemos ante nuestros hijos.

… y actuar

Aun cuando pensemos que se ha cometido una injusticia con nuestro hijo, no podemos ser irrespetuosos con el profesor. Lo primero es no dramatizar ni sobreprotegerlo. Debemos animarle a que solucione él mismo el problema. Si a pesar de esto el tutor no da su brazo a torcer, será bueno que indaguemos para tener las dos versiones y actuar en consecuencia, siempre con buenos modales.